jueves, 15 de abril de 2010

LA GUERRA Y LA ALTA COSTURA


Christian Dior

La guerra y la alta costura, dirían más de uno: no tienen nada que ver. No obstante la resistencia de Francia haya su expresión natural en la moda.
Ya podía la materia prima ser escasa y la legislación severa, las francesas estaban dispuestas a mantener su reputación de mujeres mejor vestidas del mundo, incluso durante la segunda guerra mundial. A pesar de todos los conflictos por los que se pasaba, desarrollaron un estilo extraordinariamente extravagante para demostrar su independencia. En el resto del mundo las mujeres creían que su deber era vestirse con modestia y sobriedad, las francesas pusieron sus cartas sobre la mesa y empezaron a utilizar los labios de rojo oscuro y los vestidos de colores vivos en azul, blanco y rojo. En comparación con la incomparable elegancia de los años 30`s la moda se llevo durante la ocupación y pecaba de falta de espontaneidad. Todo parecía calculado y en realidad lo era; ya que los pañuelos de seda multicolor se convertían en faldas campesinas o turbantes o bien se cosían a trajes y pantalones como si fueran remiendos, aunque no tanto para disimular el desgaste de la ropa, sino por pura coquetería.
Los sombreros y zapatos; crecieron a lo alto; las mujeres intentaban mantener el equilibrio sobre plataformas y cuñas de madera y corcho, al tiempo que hacían malabarismo en la cabeza con todo tipo de engendros recargados de cualquier material; como papel de periódico con velo, flores, terciopelo o plumas, cabe mencionar que los sombreros fue el único accesorio que no sufrió restricciones en cuanto al material.
Entre el sombrero exagerado y el calzado macizo, casi no se reparaba en el cuerpo, ya que la figura era muy delgada y la escasa ropa que lo cubría era de seda cruda. Este hecho fue un escándalo ya que durante esta época se llevaba el rayón y las fibras sintéticas.
La revolución no empezaría hasta 1947 con Christian Dior, era poco conocido y que revolucionó la moda europea. Presentó la primera colección de alta costura con unos diseños que la prensa americana bautizó como el “new look”, se trataba de una moda femenina en todos los aspectos, ostentosa que destacaba las curvas y además elegantísima.
Esta nueva línea se distinguía claramente de la seriedad que caracterizaba tanto la moda de pre-guerra como la de la contienda.
Los rasgos de la nueva femineidad venían determinados por largos que llegaban a la altura de la pantorrilla, faldas anchas, cinturas de avispa con talle estrecho, cadera acolchada y hombros estrechos y con caída.
El lujo que ostentaba la moda de Dior representaba todo lo nuevo y era la vida distinta que todos anhelaban.
El rasgo más sorprendente de la nueva moda era que la línea había cambiado por completo que comparada con la de los años de guerra esta sugería fragilidad y femineidad. La característica principal de esta nueva moda, era la parte superior muy ceñida y la cintura destacaba demasiado, mientras las faldas llegaban hasta el suelo o pantorrillas y resultaba muy amplia.